Hacé rato aprendí que la clave es tener caprichos. Cuando uno tiene esos caprichos, se enterquece con una idea y logra llevarla a cabo. Solo asi puedo explicar mi paso por Ghana, no creo que fue una decisión sensata en ningún aspecto, salvo que tenía tantas ganas de hacerlo, que no me quedaba otra.
Durante mi estadía en Ghana pude compartir mi experiencia vía Moda Moon. Aca dejo los links a todas mis notas:
Entrega I: Llegada
Entrega II: Trabajar en África
Entrega III: Pasear por Ghana
Entrega IV: África de primera mano
Entrega V: La religión en Ghana
Entrega VI y final: Partir de Ghana
martes, septiembre 4
jueves, agosto 16
Entre paréntesis: Estambul
"En Estambul, la amargura es tanto un importante senimiento de la música local y un término fundamental de la poesía como una manera de ver la vida, una actitud mental y lo que supone el material que hace a la ciudad ser lo que es."
Orhan Pamuk, Estambul Ciudad y Recuerdos
| Cruzando el Bósforo |
Llegué a
Estambul queriendo encontrar el hüzün. Caminé por sus calles, me perdí por
sus barrios, visité varias de su más de 3000 mezquitas, navegué por el Bósforo
y por el Golden Horn, me sumergí ansiosa
en la ciudad con la expectativa de encontrarme con esa amargura tan
omnipresente descrita por el premio Nobel del literatura turco. Palpar esa amargura, poder percibirla y compartirla y hacerla propia significaría que
vería la ciudad como la ven ellos, que la entiendo, que la sufro, que la
siento.
Pamuk
explica que el hüzün surge del saber
que en algún momento fueron parte de la antigua Constantinopla, capital de
varios imperios, centro del mundo. Es una amargura que no es nostalgia y que no
se reniega, sino que - como define él- "asumimos con orgullo y compartimos como comunidad". Supongo que
al abrazarse a esa amargura de alguna
manera buscan seguir conectados con su pasado glorioso. Es su manera de
manifestar que hoy aceptan que están como están, pero que saben que pueden - y
deben – estar mejor. Es el inconformismo de un pueblo que supo tenerlo todo.
| En la Hagia Sophia |
Sin
embargo, a medida que pasaban los días los sentimientos que me surgían eran
fascinación, inquietud, admiración, intriga, sorpresa y toda una gama de
emociones que estaban muy lejos de esa amargura que buscaba tan
empecinadamente.
Pero será
que mientras Pamuk ve los fantásticos monumentos árabes como un constante
recordatorio de la grandeza perdida de
Estambul, yo, que conozco Estambul por primera vez y no exijo ni pretendo mas
de ella, inconscientemente hago caso omiso de la parte de "perdida" y
me quedo admirando incrédula la belleza y el poder de la ciudad actual.
Será que
mientras Pamuk llora la ausencia de personajes y costumbres
"exóticos" que se fueron perdiendo con la occidentalización de la
ciudad; yo - que no tengo punto de comparación - no puedo caminar mas de una
cuadra sin ver algo nuevo, distinto o anormal (llamemoslo -¿por qué no? – “exótico”)
que me llame la atención.
Será que
mientras él ve la pobreza general como una herida que no deberían tener; yo -
que llegué esperando mucho mas pobreza - me fui asombrada por la pujanza y el
nivel de vida.
Él vio
miles de mansiones a orillas del Bósforo desaparecer incendiadas; yo sólo ví el
mar plagado de palacios y palacetes impactantes.
Él vio una
ciudad que creció diez veces su tamaño en menos de cincuenta años sin dar
abasto, con costumbres y ese sentimiento más cálido que se perdían en el
interín; yo sólo vi una ciudad enormemente extendida, única, linda y amable.
| Adentro de la Blue Mosque |
Tardé
varios días en aceptar que no iba a ver esa amargura, que mi afan de sentir la
ciudad como los locales iba a ser imposible no porque fuera falso, sino porque
-justamente- , es necesario ser local para sentirlo. Y yo no sólo no soy local,
sino que soy enormemente extranjera.
¿Cómo puede ser que sepamos tan poco de ciertas partes de la historia del mundo? ¿Qué entendamos tan poco ciertas religiones? ¿Y qué inevitablemente vayamos formando una visión tan subjetiva y condicionada de lo poco que sí conocemos? Nos dejamos llevar por ese mundo tan fantástico como aparentaba serlo en Las mil y una noches, nos metíamos constantemente en internet para descifrar mejor alguna etapa de su pasado, nos reíamos de que los personajes que ellos consideran héroes, a nosotros en nuestra historia o en la cultura popular nos los pintaban como los "malos", nos entreteníamos con largos debates sobre la dicotomía oriental/occidental y cuestionábamos esa asociación de lo occidental con el “progreso”.
Principalmente, nos quedamos mesmerizados frente a ese mundo tan similar al nuestro y a la vez tan distinto, tan antiguo y a la vez tan moderno, simplemente tan contradictorio, tan misterioso, tan atrapante, tan admirable, y, al fin y al cabo, -desde los ojos de un extranjero- tan poco amargo.
¿Cómo puede ser que sepamos tan poco de ciertas partes de la historia del mundo? ¿Qué entendamos tan poco ciertas religiones? ¿Y qué inevitablemente vayamos formando una visión tan subjetiva y condicionada de lo poco que sí conocemos? Nos dejamos llevar por ese mundo tan fantástico como aparentaba serlo en Las mil y una noches, nos metíamos constantemente en internet para descifrar mejor alguna etapa de su pasado, nos reíamos de que los personajes que ellos consideran héroes, a nosotros en nuestra historia o en la cultura popular nos los pintaban como los "malos", nos entreteníamos con largos debates sobre la dicotomía oriental/occidental y cuestionábamos esa asociación de lo occidental con el “progreso”.
Principalmente, nos quedamos mesmerizados frente a ese mundo tan similar al nuestro y a la vez tan distinto, tan antiguo y a la vez tan moderno, simplemente tan contradictorio, tan misterioso, tan atrapante, tan admirable, y, al fin y al cabo, -desde los ojos de un extranjero- tan poco amargo.
| En el Spice Market |
viernes, agosto 3
Entre Paréntesis: Italia
No importa cuántas veces uno viaje a Italia, nunca deja de descubrir una faceta nueva.
En aquel mi primer viaje a Europa en el 2007 descubrimos la Italia Católica del vaticano, la Italia capital del imperio de Roma, la Italia Fashion de Milán, la Italia renacentista de Milán, la Italia Top de Porto Fino, Rapallo y Cinque Terrre, la Italia pacífica del lago de Commo, la italia romántica de Venecia, la Italia mística de Asis, la Italia festiva de Siena, la italia medieval de St. Geminiano.
Hoy, 5 años mas tarde, vuelvo a recorrer Italia con mis padres y mis hermanas, y aunque el país es el mismo, al cambiar el norte por el sur descubrimos nuevas facetas de esta italia de las mil caras:
- La Italia veraniega: hacer base en Sorrento y recorrer la costa amalfitana y la isla ercana con los pueblitos de Capri y Anacapri brinda el entorno ideal para unas vacaciones idílicas: playas de mar transparente, paisajes panorámicos, atardeceres espectaculares, restaurantes con buena pasta y delicias del mal, la excusa para alquilar un barquito y recorrer las islas cercanas, una buena cuota de relax y lo bien llamado "buena vida".
| Atardecer en Sorrento |
| Barquito en Capri |
- La italia mafiosa: ¿Qué hubiera sido de Sicilia sin El Padrino y su retarto de los Corleone y la Cossa Nostra? Caminar por Palermo es sentir constantemente esa mafia omnipresente pero practicamente invisible, sólo se palpita en algunos carteles acusadores, en el sentimiento de opresión generalizada, en autos quemados que -influencia de hollywood mediante- deben de haber sido utilizados para alguna vendetta y uno hasta se permite imaginar que los pocos hombres de traje que uno ve son parte de La Famiglia.
- La italia volcánica: El Etna y el Vesubio, su fama los precede: imponentes, enormes, destructivos. En las ruinas de pompeya pudimos ver los restos de una ciudad destruída miles de años atrás por el Vesubio. Después trepamos el Vesubio y vimos el enorme cráter de su última erupción hace 60 años. El Etna, mucho más activo nos brindó enormes ríos de lava seca para explorar y nos fuimos rápido porque... nunca se sabe...
martes, julio 17
Despegue
Ya había empacado todo, ya había tenido mis múltiples despedidas, con diversos discirsos emotivos incluídos, ya había visto mi cuarto vacío y libre de cualquier señal que yo había vivido ahí 5 meses. Y todavía no había caído.
Y conste que lo vengo debatiendo hace meses, analizando en profundidad qué significa volverme.
Y conste que me lo vengo repitiendo: "me voy en un mes", "me quedan 15 días", "última semana"...
Y conste también que venía anticipándome a como iba a reaccionar (mas que nada, vaticinaba muchas lágrimas)
Pero no. Recién cuando el avión despegó y ya no estaba sobre suelo inglés caí en la cuenta que.. bueno... Ya no estaba sobre suelo inglés.
¿Cómo estoy?
Está socialmente aceptado que frente a esa pregunta hay una sola respuesta aceptada, ya sea la mas tradicional "bien" o quizás una un poco menos estándar de "aca andamos...". Sin embargo, creo que en general la respuesta a esa pregunta esta coformada por un cocktail de sentimientos.
Ergo, ¿cómo estoy?
Estoy muy entusiasmada con la nueva etapa que se viene, de nuevos poyectos, nuevos trabajos, nuevas aventura, nuevo hogar...
Pero a la vez estoy nerviosa... Que me cueste encontrar ese nuevo trabajo soñado, que no todo resulte tan fácil como me gustaría, que el aterrizaje sea demasiado forzoso.
Estoy ansiosa con recuperar esa vida que tanto me gustaba de Argentina, mi familia, mis amigas, mis fines de semana en Martindale y mi tener un programa distinto cada noche.
Aunque también estoy preocupada porque mucho cambió en este último año y medio y yo - sobreadaptada y todo - tengo que volver a encontrar mi lugar.
Estoy nostálgica que se terminó mi etapa londinense. El sueño del máster en el exterior fue la zanahoria que me mantuvo en movimiento durante años. Y ahora que ya está, los recuerdos se tiñen de sepia y miro atrás y estoy convencida que no hubiese hecho nada de ninguna otra manera.
Estoy triste porque dejo atrás grandes amigos, lindos recuerdos y una muy linda vida que - a diferencia de lo que pasó cuando me fui de argentina - nunca voy a recuperar.
Pero, mas que nada, estoy feliz. Estoy feliz con lo vivido, y sé que si me cuesta tanto dejarlo es porque realmente valió la pena. Estoy feliz con haber podido hacer la experiencia, estoy feliz con el máster, estoy feliz con haber logrado domesticar Londres y estoy feliz con todo lo que esta experiencia me enseño sobre mi.
Y bueno, también esta esa sabiduría popular de que al fin y al cabo, "there's no place like home".
Y conste que lo vengo debatiendo hace meses, analizando en profundidad qué significa volverme.
Y conste que me lo vengo repitiendo: "me voy en un mes", "me quedan 15 días", "última semana"...
Y conste también que venía anticipándome a como iba a reaccionar (mas que nada, vaticinaba muchas lágrimas)
Pero no. Recién cuando el avión despegó y ya no estaba sobre suelo inglés caí en la cuenta que.. bueno... Ya no estaba sobre suelo inglés.
¿Cómo estoy?
Está socialmente aceptado que frente a esa pregunta hay una sola respuesta aceptada, ya sea la mas tradicional "bien" o quizás una un poco menos estándar de "aca andamos...". Sin embargo, creo que en general la respuesta a esa pregunta esta coformada por un cocktail de sentimientos.
Ergo, ¿cómo estoy?
Estoy muy entusiasmada con la nueva etapa que se viene, de nuevos poyectos, nuevos trabajos, nuevas aventura, nuevo hogar...
Pero a la vez estoy nerviosa... Que me cueste encontrar ese nuevo trabajo soñado, que no todo resulte tan fácil como me gustaría, que el aterrizaje sea demasiado forzoso.
Estoy ansiosa con recuperar esa vida que tanto me gustaba de Argentina, mi familia, mis amigas, mis fines de semana en Martindale y mi tener un programa distinto cada noche.
Aunque también estoy preocupada porque mucho cambió en este último año y medio y yo - sobreadaptada y todo - tengo que volver a encontrar mi lugar.
Estoy nostálgica que se terminó mi etapa londinense. El sueño del máster en el exterior fue la zanahoria que me mantuvo en movimiento durante años. Y ahora que ya está, los recuerdos se tiñen de sepia y miro atrás y estoy convencida que no hubiese hecho nada de ninguna otra manera.
Estoy triste porque dejo atrás grandes amigos, lindos recuerdos y una muy linda vida que - a diferencia de lo que pasó cuando me fui de argentina - nunca voy a recuperar.
Pero, mas que nada, estoy feliz. Estoy feliz con lo vivido, y sé que si me cuesta tanto dejarlo es porque realmente valió la pena. Estoy feliz con haber podido hacer la experiencia, estoy feliz con el máster, estoy feliz con haber logrado domesticar Londres y estoy feliz con todo lo que esta experiencia me enseño sobre mi.
Y bueno, también esta esa sabiduría popular de que al fin y al cabo, "there's no place like home".
lunes, julio 16
Despedidas
Creo que la primera vez que hablé de hacer un máster afuera fue cuando todavía estaba en la facultad. No sabía nada, sólo que en algún momento me iba a ir. Y con el tiempo empecé a imaginarme cumpliendo ese sueño:
me visualizaba el volando hasta v
Londres, lo que sentiría, lo que pensaría, etc. Pero hasta ahí llegaba mi imaginación, nunca llegué a imaginar mi vida acá.
Y siempre me imaginaba que iba a ser difícil despedirme de mi vida en Buenos Aires (que de hecho lo fue un poco) pero nunca se me ocurrió que quizás iba a ser extrañada acá cuando me vaya.
Y ahora que me estoy yendo, que sé que me voy extrañada y sabiendo que yo tb voy a extrañar, agradezco enormemente a esa gente que ayudó a convertir a Londres en un hogar. Audrey y James, Pablo y Joerí, Mariana, Vicky y Sofi, mi amiga de twitter Malú, y toda esa gente querible y hollywoodense de mi trabajo soñado. Repito, no estaban en mis planes, pero me alegro enormemente que la vida siga superando mi capacidad de imaginación.
me visualizaba el volando hasta v
Londres, lo que sentiría, lo que pensaría, etc. Pero hasta ahí llegaba mi imaginación, nunca llegué a imaginar mi vida acá.
Y siempre me imaginaba que iba a ser difícil despedirme de mi vida en Buenos Aires (que de hecho lo fue un poco) pero nunca se me ocurrió que quizás iba a ser extrañada acá cuando me vaya.
Y ahora que me estoy yendo, que sé que me voy extrañada y sabiendo que yo tb voy a extrañar, agradezco enormemente a esa gente que ayudó a convertir a Londres en un hogar. Audrey y James, Pablo y Joerí, Mariana, Vicky y Sofi, mi amiga de twitter Malú, y toda esa gente querible y hollywoodense de mi trabajo soñado. Repito, no estaban en mis planes, pero me alegro enormemente que la vida siga superando mi capacidad de imaginación.
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