miércoles, julio 13

Entre paréntesis: Belgrado (o el día que casi fuimos Serbias)

Si los días en Grecia estuvieron a la altura de un estereotipo de las vacaciones perfectas y Croacia fue partir de cero y descubrir esas imágenes típicas... Serbia fue salir de todo tipo de construcciones.


Teníamos sólo dos días y los íbamos a aprovechar al máximo. Ya habíamos leído info sobre la historia, la cultura y la religión. Salimos temprano con mapa en una mano, café en la otra y una larga lista de puntos recomendados para conocer: el parque con las tres murallas, los restaurantes flotantes sobre el Danubrio, la casa de gobierno y alrededores, la peatonal principal con sus ferias.



Pero Belgrado se enterqueció en mostrarnos otra faceta y nos fue sorprediendo en cada punto. La parte mas antigua - el parque amurallado - es el centro de la ciudad, donde los jovenes van a hacer picnic, los abuelos a jugar con sus nietos y los enamorados a pasear. De hecho, mientras con Lulú escuchabamos una audioguia que nos hablaba de unos baños turcos de no sé que año, vimos a una pareja comproneterse: anillo, rodilla, lágrimas y todo el show. No es fácil recuperarse dp de ese espectaculo.

Esa tarde, seguiamos las dos medio enamoradas del amor paseando por las calles y nos cruzamos con un grupo de jóvenes con ánimo festivo, los seguimos y terminamos en la plaza principal frente a la Casa de gobierno festejando con miles de locales y una banda en vivo el triunfo de Nole en Wimbledon. Lulú se compro la bandera y dos pins y nos mezclamos con el resto de los serbios cantando a todo pulmón la única parte de la canción que reconocíamos.


El segundo día tuvimos otra de esas experiencia surreales que hacen todo un poco mas real. Fuimos a los restaurantes flotantes del Danubrio, pero cuando llegamos, todos estaban cerradísimos, salvo uno que tenía algo de movimiento. Nos acercamos a preguntar si había comida y nos comentaron que estaban haciendo un asado entre amigos , pero que había suficiente y nos convidaban si queríamos quedarnos. Y así fue como ligamos pescado a la parrilla en un barco entre un grupo de amigos serbios.

Eso es Belgrado, la ciudad donde los artesanos juegan entre ellos frente a sus stands, donde los jóvenes se reúnen entre edificios históricos, la ciudad donde te invitan a ser uno mas.


domingo, julio 10

Entre paréntesis: Sarajevo (Relato Lulú)

Sarajevo, La capital de Bosnia, es una ciudad renga, se le ven las cicatrices, las marcas en la piel, los golpes del pasado. En un viaje predestinado a suceder, con Lulú nos sumergimos en esta ciudad para intentar entender su dolor. Como autora invitada, ella cuenta lo que encontramos.

"Sarajevo: un bar y una ciudad"

Acá llegamos, yo atraída particularmente por un bar que marcó un antes un después en mi vida y otro tanto por la historia que intuía que podía encontrar… Cande como viajera curiosa que sigue su instinto de conocimiento y búsqueda…

En 1995 termina esta ciudad destruida, a su vez en San Telmo nace un bar con su nombre y su estilo en ruinas.

Esta ciudad tiene muchos parecidos con ese lugar de noctámbulos, que buscaban una charla, que convivían con la vida y la muerte en cada día.

En Sarajevo, mezcladas con las casas, las plazas, los edificios, las escuelas, los bares, los lugares de diversión, las casas de apuestas, los negocios; la gente sigue con su cotidianidad… y entre todo esto, te encontrás con las lápidas de los que se fueron y los ausentes/presentes en cada paso.

La gente es austera, no hay modas ni esteriotipos, no sé si como filosofía o porque no hay opción… sin embargo, nosotras terminamos en un negocio de segunda mano intentando comprar ropa…


Convivir con las huellas de lo ocurrido parece ser como algo natural. Te encontrás con los edificios destruidos por bombardeos o con las huellas de las balas en las paredes, mientras pasan los ciudadanos por las calles buscando… aunque sea unas turistas sin boletos…

Las huellas están; en las mujeres con pañuelos en las cabezas, en las caras de los que se te cruzan, en las casas abandonadas e invadidas de graffitis y vegetación.



Esas caras me llevan a los personajes de mi bar: Matías (a quien necesitaría ahora para recordar nombres y demás), Fidel, Ezequiel, Pepe, Matu, Martín, Camilo, las dueñas, Eduardo, Axel, el flaco, el peruano y los famoso como Divina Gloria y Leo García.
Hoy, unos son actores, otro cineasta, otro piloto, uno dueño de un bar, una artista plástica y profe de teatro, Eduardo casi gana el reality “El Bar”, otro está en el Borda, el yonkie en Suecia y Camilo con sus chistes no sé… tantos personajes más…

Pienso también en los amigos que me acompañaron una o varias veces… algunos se fueron de este mundo, otros viajaron para otros puertos y otros se han perdido.

Sarajevo bar fue un lugar donde podía caer sola y siempre me encontraba con alguien para hablar o intercambiar deseos…

Acá, estoy con mi ahijada del alma compartiendo experiencias de viajes (“Dos viajeras se saludan”), yo volviendo al ruedo, ella en su crecimiento de viajera… sin embargo en este intenso encuentro de comunicación, nos sentimos un poco incomunicadas con los sarajevenios (de algún modo, el lenguaje no ayuda),

Intenté varias veces que me contaran como había sido vivir acá en esos días de citio…poco me dijieron, me contaron de las escuelas subterráneas, del túnel de abastecimiento y no mucho más.

…Las huellas están… y debajo de la tierra existe la esperanza y la vida que ignoramos… sólo basta con mirar un árbol o ver Underground.

Fue muy fuerte ver que los nacidos en el 68 (año que vine a este mundo) fueron desbastados, no están más, sólo hay una lápida en algún lado que los representa como parte de este lugar.

Esta ciudad como buen bar está llena de extremos… la simpatía/la indiferencia, la alegría/la tristeza, la libertad/la necesidad, la diversión/el astío, el todo/la nada, las religiones varias/la ausencia de dios, la vida/la muerte.

En el bar “Hacienda” intenté comenzar a escribir (a pedido de la blogger). Fue una noche de alegría, de brindis, de “amigos”, de deseos perdidos y de personajes.

Al otro día entre otras cosas me encontré con algo de lo ya escrito y con estos versos dispersos…


Cande danza,
al compás de la música
se mezcla con Bosnia,
pasa la puerta de Sarajevo.

Cande danza,
conversa e intercambia cultura.
Mientras los muchachos sueñan
que son jugadores de fútbol.

Por suerte, Cande danza,
y con la magia de su sonrisa,
Sarajevo se detiene en el tiempo
un tiempo mucho más bello…

¡Feliz de viajar contigo!

martes, julio 5

Entre paréntesis: Croacia

Hay lugares de los que uno tiene una imagen armada. De París uno visualiza la torre Eiffel y las jóvenes con remera rayada y boina, fumando en los pequeños cafés. De Italia el coliseo o la torre de Pisa. De India, el Taj Majal o el caos. La maravilla es que cada uno de estos lugares después nos sorprenden y descubrimos que hay mucho más de cada país que un edificio lindo o un estereotipo.

Con Coacia nos pasó lo opuesto. Caímos sin imagen previa, sin saber que esperar, sin conocer la cultura, la historia, la geografía, nada. Y nos dejamos sorprender: hoy sabemos que Croacia es zona montañosa y seca, con muchas islas y un mar azul profundo. Sabemos que tiene una larga historia de conflicto con Serbia, que siempre estuvo a la merced de la potencia del momento y se considera mas occidental que sus vecinos balcánicos. Sabemos que es un país de gente linda, tez blanca pero morochos, rasgos bien marcados. Por sus pueblos medievales identificamos influencia romana con algunos edificios que denotan el paso del imperio turco. Por sus iglesias nos damos cuenta que es un país católico. Por las numerosas banderas y la constante música local, deducimos que son muy nacionalistas.

Ese fue el Croacia que descubrimos, primero en Dubrovnik, la ciudad medieval amurallada llamada 'la perla del adriático', de calles amplias y piedras blancas, perfectamente conservada, rodeada del mar.

Después en Split, con un encanto menos obvio que Dubivnik, pero la puerta de entrada a las islas mas lindas, como Hvar y su playa Bol, que tenía mar de los dos lados.

Y Zagreb, la capital, la ciudad continental, que ya no tenía el espíritu de constante vacaciones de la la costa, pero si conservaba la simpatía y amabilidad de su gente. Zagreb, donde nos reencontramos con Lulú - que se bajó del taxi exitadisima y con chocolotaes y se puso enseguida a la altura de su rol de tía malcriadora.


Esa fue nuestra visión de Croacia, el país de las casitas con la tejas naranjas, donde los viejitos andan con sombrero y tiradores, donde todos te sonríen y suceden encuentro históricos.

sábado, julio 2

Birthday Girl

Creo que ya lo dije en algún lado: me encanta cumplir años. Siempre me encantó y siempre hago varios festejos para auto-homenajearne (sí, tengo dos blogs y un twitter que son una constante oda a mi persona - no tengo problemas de autoestima).

Pero en el 2010, los 25 fueron durísinos.  Obviamente, igual festejé varias veces, pero fue la primera vez que sufrí el numerito en las velas de la torta. (A mi amiga Claricienta le está pasando lo mismo... será algo de los 25?) No era tanto sensación de "soy vieja" - supongo que eso me va a agarrar más cerca de los 30- el problema fue que de niña siempre aspiraba a dos edades: los 17 y los 25. A los 17 iba a ser la joven cancherísima con todas las respuestas a la vida (claramente a los 17 estuve muy lejos de esta autoinagen) y a los 25 ya iba a ser `adulta`. El concepto de adulta fue evolucionando con el tiempo. Al principio era casada con hijos, dp viviendo sola e independiente y la idea del master afuera se empezó a gestar a los 21 ó 22. Pero los 25 llegaron y yo seguía haciendo mi misma vida que siempre. Vida más que feliz, por cierto, pero me agarró angustia de estancamiento, sensación de no avanzar, desilucion frente a esa niña que tenía tantas expectativas para su vida y que estaban solo a medio alcanzar.

Por suerte la crisis me hizo reaccionar, los engranajes se empezaron a mover, las circumstancias se empezaron a dar y seis meses dp de cumplir los 25 todo estaba dado para irme, hacer mi master, vivir afuera y volver a encauzar mi vida (exageración mediante).

Y así me encontraron los 26. Féliz. Exactamente dónde quería estar. Haciendo un paréntesis de esa vida londinense en Grecia, acompañada de mis hermanas y de Rochi y con toda mi gente - allá a lo lejos - más cerca que nunca.

Y, aún estando en Grecia, me la ingenié para mis múltiples festejos. Ya había hecho un falso festejo en Londres antes d salir. El 21 a la noche hicimos banquete de arroz con verduras y cervezas en el hostel de Mykonos y fuimos a recorrer la noche. Era nuestra segunda noche así que ya sabíamos los códigos, el mejor lugar para salir y hasta éramos cuasi populares. Como digna cumplañera, conseguí que me regalen vino, papas fritas y - lo mejor de todo - panqueque de Nutella.

El 22 mismo era día de viaje. Al medio día nos tomábamos el ferry y llegábamos tarde a Aténas. Justo antes de subirnos al ferry escuchó un teléfono sonar, y de repente me encuentro en el medio de una isla de Grecia hablando con mis padres por celular. Un lujo. Casi me emociono.

Llegamos a Atenas tarde y con muchas ganas de bañarnos, instalarnos, relajarnos y, por mi parte, chusmear los múltiples saludos cibernéticos que fueron un abrazo al alma. Antes de darme cuenta eran pasadas las 10:30 y no habíamos comido. Me término de vestir rápido y voy a la terraza a buscar a mis hermanas que me esperaban con una sorpresa. Les dejó el vídeo de la situación:

 

Y ahí mismo, en una terraza de un hostel de tenas, nos deleitamos con una chocotorta que - por ser sorpresa, por ser en Grecia y tras 6 meses de abstinencia de chocotorta - fue sin duda la torta más rica de mi vida. Después, con la ayuda de un poco de reggeaton y dp de queen terminamos haciendo mega fiesta en la terraza - nosotras 4, un inglés, dos turcos, dos brasileros y un mexicano que se sabía todas la letras.


Un cumpleaños memorable.

viernes, julio 1

Definitivamente, soy grosa

Hago una pausa en mis lindas vacaciones (de donde tengo mucho para escribir, venedrán dentro de poco) para compartir mi pequeña alegría: me acaban de dar todas las notas de mis materias y me fue MUY bien en todas! Estoy mas que contenta!

En Londres se pasa con 50%, de 50-60 es aceptable, 60-70 es muy bien, 70-80 es excelente y ya mas arriba que eso casi imposible, y para graduarte con honores necesitas un promedio de 70 para arriba. (que no me interesa patricularmente, pero para que se hagan una idea)

Adivinen mis notas? (las voy a poner todas peque estoy muy conteta):
- en la electiva, strategy for managers, que era la que menos me importaba porque era la mas lejana a lo mío me saque un 70 en el ensayo escrito y un 60 en el examen.
- en los dos trabajos grupales, tanto el de sustainability como el de ethics, me saque un 73 y 76, respectivamente.
- en los ensayos individuales de cada una de esas materias me saque un 74 y 78.

Viva yo!! Estoy feliz.

Cambio y fuera.