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sábado, abril 14

Driving @ Kundalondon


Supongo que los lectores –a esta altura- ya han ido conociendo muchas de las  múltiples peculiaridades de Kundalondon.


Sin duda, una de sus más destacadas es su manera de conducir:   una de las mas acerbas y recalcitrantes negaciones a la globalización. Era previsible que después de tantas visitas tarde o temprano alguien iba a sugerir un recorrido -obviamente en auto- por la campiña inglesa. Y también lo era -en línea con el optimismo de mi hija- que el comentario de rigor fuera: "no puede ser tan difícil". Por ello sólo fue cuestión de tiempo hasta terminar  encontrándome dentro de un auto alquilado en King Cross -lleno de equipaje- rumbo a lo desconocido y –obviamente- conduciendo por la izquierda.

Todos los conductores del mundo globalizado tenemos claro que nuestro brazo izquierdo solo sirve para ser apoyado sobre la ventanilla de "nuestro lado" (¡¡¡el izquierdo por supuesto!!!) y tostarse de una manera diferencial permitiendo -eventualmente-el tan codiciado "look camionero". Por ello la primera gran sorpresa al sentarnos  en el extraño asiento del acompañante –que viene equipo con volante vaya sorpresa-  es descubrir que nuestro brazo izquierdo ha sido "promovido" a  la compleja tarea de hacer los cambios generando –a su vez- un desafío adicional: ¿ qué hago ahora con mi brazo derecho?


La segunda sorpresa es la metamorfosis que esta costumbre opera en el rol del acompañante, en este caso  mi querida Victoria. El solo hecho de sentarse del lado incorrecto la transforma  -mágicamente- en casi un copiloto de Rally, comenzando a dar indicaciones precisas sobre la distancia a la cual cada coche que se acerca se aproxima a nuestro vehículo, acompañada además por otras expresiones menos precisas como "hayyy", "huyyy", "¡guarda!", sumadas a otras onomatopeyas algo más difíciles de reproducir.


Pero todo ello no sería nada si no fuera porque los habitantes de Kundalondon no conocen (o no han desarrollado aún) el concepto de “banquina”. Esta habitualidad de nuestras rutas es consistentemente omitido en toda la campiña inglesa. Las rutas internas  –perfectamente cuidadas, por cierto- tienen el ancho suficiente para que dos vehículos circulen siempre y cuando mantengan una distancia entre ellos de unos pocos milímetros. ¿Por qué arruinar el paisaje milenario con metros innecesarios de pavimento que nadie va a necesitar salvo contadas excepciones?



No obstante todas estas vicisitudes  –y algunas otras que quedaron en el tintero- pudimos recorrer más de 1000 kilómetros de rutas y disfrutar y maravillarnos de los mismos paisajes que seguramente habrán fascinado a uno de los primeros turistas que recibieron estas islas -Julio Cesar y su equipo-  hace algo más de 2100 años atrás y -más allá de algunas anécdotas para el recuerdo, entre ellas la cara de estupor de una inglesa muy particular que confiamos  ya se habrá recuperado- pudimos regresar el auto a Avis intacto y tremendamente felices de haber conocido la otra cara de Kundalondon.

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(Aclaración de Kundalondon):

Y yo, pude cumpli uno de mis sueños cinematográficos:



4 comentarios:

  1. jajaj muy bueno el relato de papa, me imagino tal cual los nervios de mama en el asiento del "conductor"!! jaja Toda una aventura el viaje!!

    pd.(pensamiento divagante) Considerando este importante uso que le dan al brazo izquiero, esto implicaria que habria mas zurdos en inglaterra que en otros paises? O por lo menos seran mas ambidiestros que nosotros?

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  2. Muy bueno tu relato daddy!!
    jajaja que bueno que cumpliste tu sueño cande!!!

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  3. MADRE HAY UNA SOLA19 abr. 2012 14:39:00

    no es verdad mis nervios
    me lo banque muy bien pero creo que salve a la flia de varios accidentes

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  4. jaaa!! muy bueno el relato... me la imagino a mi hermana y demás!!! yo creo que no me subo al auto directamente... me parece imposible manejar al revés!!

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