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domingo, septiembre 4

La Can Andaluz

Cordoba, Granada y Sevilla. Tres bellas ciudades, similares pero cada una con su personalidad. Una mas linda y prolija, otra con mas vida y carácter, la del medio simpática y apacible. Las tres con fuerte influencia árabe...  y asi como los moros dejaron su marca en esta región, ella la dejó sobre mí.

Las tapas me enseñaron a degustar esas pequeñas cosas y disfrutar de los deleites de la vida en su justa porción, sin atolondrarse, sin caer en peligro de empacho.


La Torería, a pesar de los debates, impacta por su elegancia y la fuerza de la tradición, pero sobre todo me mostró la necesidad de enfrentarse a los miedos y de vivir con adrenalina.



De la Alhambra, las mezquitas y los alcazares construídos por los árabes rescato la belleza en sus múltiples expresiones: simple o intrinsicado, blanco y llano o multicolor, construcciones hechas por el hombre o jardines y paisajes,  monumentales salones o pequeños detalles. Todo, de alguna manera, tiene la capacidad de asombrar, y ellos supieron explotarlo mejor que nadie.



 


Del flamenco me llevo la pasión en el andar, el intentar hacer todo con emoción, que cada movimiento sea preciso y definido y que cada paso que dé resuene donde quiera que esté.



Espero ser por siempre esta Can Andaluz  ¡Olé!

1 comentario:

  1. Con mucho orgullo soy la peimera en comentar este post... Como puede ser que nadie antes te haya felicitado por tan lindas reflexiones, por tu particular forma de mostrar tu viaje, por el ingenioso titulo (quizas solo los alumnos de la austral q fuimos torturados con la escena del ojo podamos comprenderlo)? Sos una gran escritora canduchis y me encantariaaaaa leerte en papel, porque soy una analogica enamorada de la tinta... Cuando cuando cuando???!!! Te quiero!!

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