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sábado, julio 30

Entre paréntesis: Amsterdam

Amsterdam es una ciudad con personalidad: Relajada, tranquila, tolerante. Se jacta de las condiciones que la diferencian y las muestra orgullosa. En el aire hay constantemente un olor a cannabis y hasta sus iglesias tienen grabado su insignia "xxx". Es la tierra progresista, dónde primero aceptaron el matrimonio entre gente del mismo sexo, dónde no miran mal a nadie, donde ciertas drogas y la prostitución no solo existen como en todos lados - sino que son legales.

Llegué a Amsterdam lista para admirar esta ciudad que se rige por el principio que cada uno puede ser de su vida lo que quiere mientras no daña al resto. Pero confieso que me quedaron más preguntas que certezas.

La prostitución es legal y controlada - y eso es genial. Pero también es una atracción turística... y acá comienzan los problemas. En su famosa zona roja sólo vi interactuar con las chicas de las vidrieras a turistas gringos que solo puedo suponer dp salieron orgullosos listos para poner el tick a lado de "did an auhentic amsterdam hooker"... De la misma manera que uno pone un tick al lado de "comí chocolate suizo" cuando en Suiza o "bailé música balacanica" cuando en los Balcanes.

Reconozco que claramente yo tengo esta visión porque no puedo entender la lógica detrás de ir a una prostituta. Quizás si hubiese preguntado por ahí me hubiesen dado una respuesta diferente a la de "we're in amsterdam, dude!!" que me estoy imaginando.

Pero la verdadera pregunta es qué piensan ellas mientras se ponen cada noche en exposición frente a miles de turistas que van especialmente a verlas a ellas. A mi los ventanales me dieron sensación de denigración y las hordas de turistas me parecieron patéticas. ¿Ellas lo vivivirán con orgullo? ¿como simplemente parte de su trabajo? ¿les excitará saberse las prostitutas más famosas del mundo? ¿Agradecerán la publicidad gratis? ¿ simplemente no les queda otra? Porque, legal o no legal, también hay que ver realmenten cuanta
libertad tienen a la hora de elegir está profesion. Aunque la realidad es que cada una debe tener su historia particular - y más de una debe incluir la facilidad de la profesión

Es raro. Amsterdam me pareció una ciudad súper auténtica, que tomó las decisiones que les parecieron mejores sin reocuparse por lo que decía el resto del mundo. Se anticipo a debates y recurrió al permitir y controlar antes de correr el peligro de las mafias y matufias que provoca lo prohibido. Pero en algún momento a sus ideales los convirtieron en slogans turísticos y - a mi impresión - empezó a caer gente más interesada en "legal pot and sex, dude" que en descubrir en sus callejuelas y caneletas los rasgos de una
personalidad fascinante.

2 comentarios:

  1. Muy filosófico este post!! me dio la misma sensación.. todo giraba en torno a la prostitución a la droga.
    Cuando detrás hay una cuidad lindisima (una de mis preferidas) con un encanto envidiable.
    Cuando cuento que estuve en Amsterdam, la gente se sorprende.. " a mucha joda eh... drogas a full, fuiste a la zona roja???"!!
    Listo no hay más tema después.. Nadie sabe nada más!!

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  2. Cande! Con chofa comentamos lo mismo en nuestra visita alla, y tengo que decirte que cuando camine por esa calle tuve las mismas sensaciones..denigracion, bajeza, lastima.. pero tambien pensaba que habria llevado a esas mujeres a terminar alla y que habia detras de esas miradas que uno veia en las "vidrieras"... en fin, tambien me fui con muchas preguntas y a la vez sorprendida por una ciudad tan linda para mirar..

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